Uvas y estilos

Godello

Untuoso. Mineral. Elegante.

Un blanco de las laderas de pizarra de la Galicia interior: más discreto en nariz que el Albariño, pero más redondo y amplio en boca, con manzana, membrillo y un fresco toque de piedra.

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Aromas que puedes notar

Notas típicas, agrupadas según las familias de aromas de WeWine. El vino nunca lleva estos ingredientes: son comparaciones.

Manzana y pera

  • Una manzana roja con una hoja Imagen generada con IA
    Manzana
  • Una pera amarilla Imagen generada con IA
    Pera
  • Membrillos, uno partido por la mitad, con hojas Imagen generada con IA
    Membrillo

Fruta de hueso

  • Un melocotón maduro con una hoja Imagen generada con IA
    Melocotón

Tierra y mineral

  • Dos piedras lisas apiladas sobre arena mojada junto al mar Imagen generada con IA
    Piedra mojada

Pan, mantequilla y nata

  • Un remolino alto de nata montada Imagen generada con IA
    Nata

A qué sabe

El Godello es discreto en nariz y generoso en boca. Primero aparecen la manzana y la pera madura; después, el membrillo y un poco de melocotón blanco. Mucha gente nota también un toque fresco de piedra mojada, como una roca después de la lluvia. En el mundo del vino a eso se le suele llamar «mineral», una palabra práctica para una sensación, no algo que se pueda medir.

La elaboración lo cambia mucho. El Godello joven y sin madera es fresco y afrutado. Muchos elaboradores lo dejan unos meses sobre sus lías, las levaduras que quedan tras la fermentación, y eso le da una sensación suave y cremosa, como si llevara un poco de nata. Otros lo fermentan en barrica de roble, que aporta notas tostadas y más peso; estos vinos se comparan a menudo con el blanco de Borgoña, el Chardonnay clásico de Francia.

En boca

De cuerpo medio a pleno, es decir, con bastante peso en la boca, y seco. El Godello resulta más redondo y suave que muchos blancos españoles, casi sedoso, pero una frescura constante lo recorre y evita que se haga pesado. No tiene tanino: aquí todo es textura.

Dónde se cultiva

El Godello es una uva del noroeste de España. Su casa principal es Valdeorras, en la Galicia interior, donde las viñas trepan por las laderas del valle del Sil, muchas sobre pizarra. Al lado, en el Bierzo (provincia de León), comparte las laderas con la Mencía, la uva tinta de la zona, y también se cultiva en otras zonas gallegas como Ribeira Sacra y Monterrei.

Durante el siglo XX el Godello casi se perdió. Lo rescataron viticultores de Valdeorras, y desde entonces ha vuelto a extenderse.

En el valle portugués del Duero, la misma uva se llama Gouveio y a menudo se mezcla con otras. En el resto del mundo todavía es rara.

En la mesa

Su peso le permite acompañar platos más contundentes que la mayoría de los blancos ligeros.

  • Merluza o bacalao al horno, y pescados con salsas cremosas o de mantequilla
  • Pollo o cerdo asado, y platos de setas
  • En Valencia: una fideuá o un arroz a banda, con su allioli
  • Clásicos gallegos como la empanada o el queso tetilla
  • Vieiras y zamburiñas

Los postres muy dulces y el picante fuerte no son lo suyo: apagan su fruta delicada.

Conviene saber

  • Sírvelo a unos 9–12 °C: el joven, en la parte más fría; los más amplios y con barrica, algo menos fríos, para que se note la textura.
  • En una etiqueta portuguesa, busca Gouveio.
  • La etiqueta no siempre cuenta cómo se elaboró el vino. Expresiones como «fermentado en barrica» o «sobre lías» son buenas pistas de un estilo más redondo.
  • El Godello joven suele disfrutarse en un par de años; los más amplios y con barrica a menudo aguantan y evolucionan algunos más.
  • El estilo depende mucho del elaborador y de la añada, así que toma estas notas como un punto de partida.

Si te gusta Godello, prueba…