Servir el vino
Temperatura justa, copa sencilla, sin líos
No hace falta un equipo especial para servir bien el vino. Acierta más o menos con la temperatura, usa una copa sencilla y abre la botella con calma: esas tres cosas importan más que cualquier artilugio.
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Temperatura
La temperatura cambia un vino más de lo que mucha gente imagina. Demasiado caliente, un tinto resulta pesado, con sabor a mermelada, y el alcohol se nota de más. Demasiado frío, cualquier vino se queda mudo, y el tanino de un tinto, ese agarre secante que deja un té negro demasiado reposado, se vuelve duro. Una guía aproximada:
| Estilo | Sírvelo a unos |
|---|---|
| Espumosos, como el Cava y el Prosecco | 6–8 °C |
| Blancos dulces, como un Moscatel dulce | 6–8 °C |
| Blancos y rosados ligeros y frescos | 8–10 °C |
| Blancos con más cuerpo o con barrica | 10–12 °C |
| Fino y Manzanilla | 7–9 °C |
| Tintos ligeros: Pinot Noir, Mencía o un joven de Bobal, Garnacha o Tempranillo | 14–16 °C |
| Tintos con más cuerpo: Crianza, Reserva, Cabernet Sauvignon, Syrah, Monastrell | 16–18 °C |
| Pedro Ximénez | 12–14 °C |
Lo de la «temperatura ambiente» es un consejo de otra época, de casas de piedra y frías. En un piso caluroso, y más en pleno verano valenciano, un tinto en la encimera está demasiado caliente; con una media hora de nevera, más o menos, se arregla. Los blancos y los espumosos tardan más: unas dos horas en la nevera, o unos 15 o 20 minutos en una cubitera con hielo y agua fría, que enfría mucho más deprisa que el hielo solo. Si un blanco recién salido de la nevera parece no oler a nada, casi siempre es por el frío: tras unos minutos en la copa, se abre.
Copas
Basta con una copa de vino para todo: transparente, con tallo y con un cáliz que se estrecha hacia arriba para retener los aromas.
- Sirve hasta un tercio de la copa, más o menos: así queda sitio para mover el vino.
- Cógela por el tallo: la mano en el cáliz templa el vino.
- El espumoso va bien en copa de flauta o en una copa de blanco, que muestra mejor el aroma.
- Los vinos fortificados son más fuertes, normalmente 15 % vol o más, así que usa una copa más pequeña y sirve menos. Para el Fino y la Manzanilla, lo tradicional es la copita, una copa pequeña y estrecha.
- Aclara bien cualquier resto de detergente: la película que deja apaga la burbuja.
Abrir una botella
Basta un sacacorchos sencillo de palanca, como el que llevan los camareros: corta la cápsula por debajo del borde, clava la espiral en el centro del corcho hasta que quede una vuelta fuera y haz palanca despacio. El tapón de rosca no es señal de menor calidad; muchos productores lo eligen para mantener el vino fresco y evitar el olor a humedad que puede dar un corcho defectuoso.
Los espumosos, como el Cava, guardan mucha presión, así que tómatelo con calma:
- Enfría bien la botella y no la agites, o la espuma puede desbordarse.
- Quita la cápsula. Al soltar el alambre que sujeta el corcho, el bozal, no levantes el pulgar de encima del corcho.
- Apunta la botella, inclinada, lejos de las personas y de las lámparas.
- Agarra bien el corcho, con una servilleta por encima si quieres, y haz girar la botella poco a poco.
- Deja que el corcho salga despacio: lo ideal es un suspiro, no un estallido.
Sirve despacio, con la copa algo inclinada, y espera a que la espuma se asiente.
Decantar
Decantar es pasar el vino a una jarra o a un decantador antes de servirlo, y la mayoría de los vinos no lo necesitan. Un tinto joven y firme, con mucho tanino, puede suavizarse un poco si se pasa a una jarra un rato antes de comer, aunque el cambio suele ser pequeño.
Los tintos con años, como un Gran Reserva maduro, pueden tener un poso oscuro y arenoso. La víspera, pon la botella de pie para que el poso baje al fondo. Luego pasa el vino a la jarra en un solo movimiento lento, sin perder de vista el cuello de la botella (con una linterna debajo se ve mejor), y corta en cuanto asomen los primeros hilos oscuros.
Los vinos muy viejos son frágiles y pueden apagarse si se abren demasiado pronto, así que ábrelos poco antes de servir y decántalos en el último momento, si es que hace falta.
Cuando un vino parece fallar
- Acorchado. No son trocitos de corcho en la copa, sino un olor a humedad, a cartón mojado o a sótano cerrado, con la fruta apagada. Suele venir de un corcho contaminado, no de algo que hayas hecho tú, y el aire no lo arregla.
- Vinagre o color pardo. Un olor a vinagre, o un blanco o un tinto joven que se vuelve parduzco, suele indicar que el vino ha tomado demasiado aire. Mira cómo saber si una botella abierta se ha estropeado.
- No es un defecto. Con mucho frío, a veces se forman bajo el corcho o en el fondo de un blanco unos cristalitos transparentes, como de sal gorda. Son naturales, igual que los posos de los tintos con años; déjalos en la botella.
En un restaurante, ese poquito que te dan a probar sirve para detectar defectos; no es un examen de tus gustos. Si huele a humedad o a algo raro, dilo con educación y pide que te lo cambien. Si simplemente no es tu estilo, eso no es un defecto.
Con responsabilidad
- WeWine es para personas adultas, de 18 años en adelante.
- Pon agua en la mesa, junto al vino.
- Servir menos cantidad está bien, y dejar la copa a medias, también.
- Las opciones sin alcohol siempre son bienvenidas, así que ofrece alguna.
- Si vas a conducir, no bebas.
- Si estás embarazada, tomas medicación o te preocupa lo que bebes, deja el vino y habla con tu médico o tu farmacéutico.
- En caso de emergencia en España, llama al 112.
- No presiones nunca a nadie para que beba, y no vuelvas a llenar una copa sin preguntar.